viernes, 10 de abril de 2015

CLUB DE LECTURA DE KARTIO DE 13 DE ABRIL DE 2.015




El lunes próximo 13  de abril  de 2.015 reanudamos las sesiones de nuestro Club de lectura después de las vacaciones de Semana Santa. Martina nos hará la presentación del libro  “Las partículas elementales” de Michel Houellebecq,   programado como próxima lectura y la correspondiente introducción, tanto al libro, como un  comentario sobre el autor del mismo.
         Por último recordar a quienes tengan pendiente la devolución de algún libro que haremos la recogida de los mismos.
         Nos veremos, como de costumbre, a las 20 horas en la Sala Carmen Thyssen de las Bodegas El Pimpi, c/Granada, nº 62.

                                              


martes, 24 de marzo de 2015

CLUB DE LECTURA DE KARTIO

Nos vamos de vacaciones de Semana Santa. Hemos terminado la lectura de "La insoportable levedad del ser". ha sido un placer este acercamiento a Milan Kundera; volveremos a tener otra cita con un hombre tan interesante.
Cuando volvamos después de las vacaciones tenemos prevista la lectura de "Las partículas elementales", para las que Martina nos tiene preparada una reflexión, como ella sabe.




domingo, 22 de marzo de 2015

CLUB DE LECTURA DE KARTIO DE 23 DE MARZO DE 2.015





 













El lunes próximo 23  de marzo de 2.015 terminamos la lectura del libro de Milan Kundera “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER”. Martina nos hará el análisis de los capítulos del libro  que  tenemos previsto poner en común y  que van de la pag. 255 al final del libro,  y un resumen general de la  obra .
         Recomendar a quienes nos acompañen su asistencia,  porque no hay que insistir en lo interesante de este ciclo.
         Con esta sesión damos por terminado el  ciclo y nos despedimos hasta después de Semana Santa, que probablemente será el 13 de abril, aunque como de costumbre, anunciaremos la fecha con suficiente anticipación.
         Nos veremos, como de costumbre, a las 20 horas en la Sala Carmen Thyssen, c/Granada, nº 62.

                                              

jueves, 5 de marzo de 2015

CLUB DE LECTURA DE KARTIO DE 9 DE MARZO DE 2.015
























El lunes próximo 9 de marzo de 2.015 continuamos la lectura del libro de Milan Kundera “LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER”. Martina nos hará el análisis de los capítulos del libro  que tenemos previsto poner en común y  que van de la pag. 139 a la 252,  y algún apunte sobre el autor, e igualmente, nos marcará la lectura para la próxima sesión.
         Recomendar a quienes nos acompañen su asistencia,  porque no hay que insistir en lo interesante de este ciclo.
         Nos veremos, como de costumbre, a las 20 horas del día 26 de enero, en El Pimpi Marinero, c/Granada, nº 62.

                                              

viernes, 27 de febrero de 2015

500 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE SANTA TERESA DE JESÚS



Kartio tiene previsto dedicar un ciclo, con motivo del 500 aniversario de su nacimiento, a Santa Teresa de Jesús, Patrona de los escritores y una de las mujeres más notables de su época, por sus cualidades de valentía, tesón, firmeza, inteligencia y entrega a una vocación. Iniciamos el ciclo con un artículo de nuestra socia Martina Martínez Tuya, dedicado a la Santa en su vertiente de escritora, publicado en la Revista Amaduma. Lo transcribimos.




En marzo de este año, el veintiocho exactamente, hará quinientos años que nació en Ávila Teresa de Cepeda y Ahumada. Su padre era noble, un noble castellano de poca fortuna, mucha religiosidad y unos hijos que tendrían que abandonar la casa familiar, más por necesidad que por otra cosa, aunque no faltasen las justificaciones más o menos heroicas.
Santa Teresa de Jesús, también conocida como Santa Teresa de Ávila, es la patrona de los escritores. Es cierto que en el gremio, con una mayoría de descreídos, se la estima pero mucho menos de lo que se debiera.
Pensé en escribir este artículo adelantándome a los fastos del centenario y también para ayudar a destacar su figura como mujer y como escritora. Hablen los teólogos de su obra mística, hablemos los demás de su personalidad y de su estilo.
No era una mujer erudita, aunque no hay que olvidar que debió de conocer a fondo las Sagradas Escrituras, Las Confesiones de San Agustín, El Kempis – un libro de referencia en la mística de su época- y mantuvo una correspondencia muy importante no solo con los místicos de su orden, como San Juan de la Cruz, sino también con algunos jesuitas y franciscanos.
Su vida es totalmente atípica y quizá por eso es completamente original, o casi.
Fue una mujer enferma desde muy joven y soportó una parálisis, que la tuvo postrada dos años y una madurez dolorida y con no pocas limitaciones que consiguió superar gracias a su espíritu luchador, vehemente  y un tanto obstinado. Superar en su caso no era recuperar la salud, sino no dejarse intimidar por la enfermedad.

Fue una escritora muy tardía, más aún si pensamos en su época. Empieza a escribir el libro de su vida cuando ya tiene cuarenta años y consigue salir de un largo tiempo de distanciamiento espiritual. A partir de ese momento desarrolla una actividad que bien podría considerarse  frenética.
En esos veintiséis años de intensa actividad viaja constantemente, funda muchísimos conventos, se aplica en transformar otros muchos haciendo que pasen a ser de carmelitas  descalzas, orden que ella funda. Es acusada ante la Inquisición y lucha por defenderse. Es perseguida en no pocas ocasiones por su afán renovador. Viaja, trabaja y escribe. Con todo, y a pesar de todo eso, se entrega a la oración y el sacrificio hasta alcanzar la Transverberación; aplicándose después a referirla de una forma original y muy directa.
Escribe sus libros, también infinidad de notas dirigidas a sus monjas y muchísimas cartas de las que se han conservado unas cuatrocientas. ¡Cómo tenía tiempo para escribir tanto! ¡Qué no hubiera hecho con un ordenador como los que ahora tenemos!
Era mujer, y como tal era capaz de hacer varias cosas a la vez. Sus contemporáneos nos la muestran como una mujer decidida, animosa y llena de energía. Es conocida la opinión de una dignidad eclesiástica que la calificaba de inquieta y andariega.
 Habrá que detenerse un instante para pensar en lo que podían ser los viajes de la época, los viajes sobre una mula, en un carro y en muchos casos andando. Pésimos caminos, malas posadas, frío y calor extremos. Comer poco y mal, hacer largas jornadas, encontrar o no donde pasar la noche. Soportar la lluvia, incluso la nieve y todo ello casi nunca con buena salud o sin dolores. Nada de eso le impedía disfrutar del paisaje cuando recorría la llanura de Castilla o la de La Mancha, cuando subía hasta lo alto de un puerto y desde allí abarcaba con la mirada las tierras que había dejado atrás o hacia las que iba. Mucho deben sus imágenes a todos sus viajes, a sus dotes de buena observadora y persona en extremo sensible.
Recojo lo que decía de ella un dominico; afirmaba que no era mujer sino varón y de los muy barbados. Esa alusión a lo viril – incluso en su estilo literario- lo encontramos con cierta frecuencia. Convive, sin embargo, con la afirmación de que la santa tenía junto a una gran fortaleza de ánimo una exquisita feminidad. J. García López dice, en el que fue muchos años texto para los estudiantes de Comunes de Filosofía y Letras, que Santa Teresa era alegre, sencilla, afectuosa y capaz de una gran ternura, encantaba a quienes la conocían por la espontánea simpatía que emanaba de su personalidad y por la gracia y desenvoltura de sus expresiones.

Su rasgo más característico está en la unión que consigue entre el recogimiento contemplativo y la actividad práctica. Afirma con frecuencia que Marta y María han de andar juntas.
Dirá que la meditación solo tiene valor si va acompañada de una eficaz actividad: “para esto es la oración, desto sirve este matrimonio espiritual, de que nazcan siempre obras, obras,… el aprovechamiento del alma  no está en pensar mucho sino en amar mucho. Ella exigía a sus monjas que fueran varones fuertes que espanten a los hombres.

Como con este artículo solo pretendo que a modo de homenaje alguien sienta curiosidad por la obra de Santa Teresa no me voy a entretener en detallar sus obras ni dar una lectura erudita de ellas. Más bien busco recuperar el interés por esta escritora sepultada con demasiada frecuencia bajo un manto de beatería dulzona que ciertamente no ha ayudado a su conocimiento. Como quiera que el año de su V centenario tampoco se presenta como para muchas celebraciones quiero, al menos, dar cuatro pinceladas sobre su estilo, su peculiar manera de decir.
Ella decía siempre. Decía incluso cuando escribía. Escribía para decir, para dirigirse directamente a sus monjas, a los nobles o caballeros principales a los que pedía dinero para sus fundaciones o justicia para defenderse de las acusaciones que se le hacían. Se dirigía a las damas que buscaban su amparo o su consejo o al mismo Felipe II a quien impresionó cuando la recibió en audiencia.
¡Había que tener mucho temple para presentarse delante del Rey de las Españas no siendo más que una monja y aguantar a unos y a otros hasta ser recibida! Ella tuvo ese valor y esa obstinación hasta que consiguió parte de lo que pedía. Consiguió, además, que el rey se interesara por su obra, la conociera y se ocupara de que no se perdiese. Fue así como acabó en la Biblioteca de El Escorial el manuscrito de El libro de su vida, por ejemplo.

Lo de ella no era un interés intelectual o estético y llega a decir: Cierto que algunas veces tomo el papel como una boba, que ni sé qué decir ni cómo empezar.
¡Una forma como otras de hablar del esfuerzo para superar  el sentimiento de enfrentarse a la página en blanco!
Decía preferir un estilo de ermitaños y gente retirada, que no ir tomando palabras de novedades y melindres.  Hacerlo le hubiera parecido contrario a su condición de monja y a sus propias convicciones.
Hablaba y escribía como se hablaba familiarmente en Castilla, con algunos arcaísmos, más de una falta en la sintaxis y algunos errores en el vocabulario. Ella se descuida, no quiere ser una sabia y sobre todo en las cartas no está dispuesta a hacer correcciones, porque tendría que releer lo escrito y perder tiempo.
¡Es increíble lo que nos suena a las mujeres eso de no querer perder tiempo! ¿Por qué será?
Fray Luis de León  veía en ella una elegancia desafeitada que deleita en extremo.
Saca sus imágenes de la vida cotidiana y no por eso son menos sugerentes lo mismo en sus versos que en su prosa, -lo mejor de su obra sin lugar a dudas-. Esa prosa nos sorprende hoy por su modernidad, por su soltura. Muestra así que la evolución de las lenguas se produce de abajo a arriba, del uso cotidiano al académico y raras veces en sentido contrario.
¡Feliz lectura!
¡La prosa de Santa Teresa siempre consigue llegar a nosotros y sorprendernos!

martes, 24 de febrero de 2015

DESPUES DE LA SESIÓN DEL CLUB DE 23 DE FEBRERO DE 2.015


Despues de oir la introducción de Martina se inicia un vivo coloquio sobre los personajes y sus motivaciones. Opiniones muy diversas que enriquecen la comprensión de los textos analizados. Damos un repaso a la época y la situación de Chequia en el tiempo en que se desarrolla la acción de la novela.