sábado, 9 de febrero de 2019

OTRA VEZ SÁBADO 9 de febrero de 2.019

Hoy es sábado, como cada siete días. Unos más afortunados y otros más grises. Asumirlo ya es un logro.


OTRA VEZ SÁBADO


Ante el panorama revuelto, inquieto y oscuro con el que estamos viviendo de un tiempo a esta parte, hoy que quisiera hablar de san Valentín, por afición, por cercanía a la fecha y porque es un tema que a nadie calienta en exceso, no tengo más remedio que apartar a un lado al simpático santo y dedicarme a lo otro. A lo otro, se le pueden poner infinidad de adjetivos, pero desde luego el de simpático no. Lo de considerarnos ciudadanos del mundo es una obviedad, porque si vivimos en el mundo, lo menos que podemos reconocer es reconocernos ciudadanos y ciudadanas de esta bola que gira hasta que de un mal golpe de los muchos que le damos, la hagamos estallar, y achicando un poco el reconocimiento y por aquello de la localización, cada cual que se reconozca la ciudadanía del pedacito del mapa dónde le tocó nacer. Y por este hilo, servidora que nació en la piel de toro, me reconozco española, y podría agregar que a mucha honra, pero últimamente mis compatriotas (uff qué palabra más desprestigiada) no me dan muchos motivos de sentirme honrada por ser del grupo, así que la doy por no escrita. Es de echarse a llorar ver a mis compatrio…. Hablar de democracia, que exigen y no ejercen, porque sólo consideramos demócratas a los que piensan igual que nosotros y nosotras, faltaría más, pero en cuanto la gente que se diferencia lo más mínimo, esa no. Esto el pueblo llano, porque si nos referimos a quienes ejercen oficialmente la política en lo único que se ponen de acuerdo es en culpar de todo los males al adversario y de todos los bienes a sí mismos, pero los muchos males que no evitan y los pocos bienes que llegan, quienes los padecen y casi no disfrutan, sigue siendo el pueblo llano, que tampoco es capaz de verlo con ecuanimidad, ciego cómo anda en amor a sus diosecillos de la política. En fin, que quizás tenemos lo que nos merecemos, aunque lo que nos merezcamos sea dar tumbos erráticos en esta bola que compartimos mientras no reviente. Lamento estar tan pesimista siendo como soy de bastante buen conformar. Está visto que me está haciendo falta una sobredosis de optimismo que las veces que la he tomado fue un regalo, por lo que no tengo idea ni de dónde la venden, ni si la venden.

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